DESDE CORFO SE PIDIO APOYO A LA GOBERNADORA BONAERENSE

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Esta es la nota elaborada por las autoridades de Corfo Río Colorado que recibió la gobernadora Maria Eugenia Vidal, en su visita a Pedro Luro:

VALLE BONARENSE DEL RÍO COLORADO

TAPÓN DE ALONSO

ANTECEDENTES

El sistema de los ríos Desaguadero-Salado-Chadileuvú-Curacó es una cuenca de gran magnitud que se activa los años hidrológicos ricos (sobre todo de importantes acumulaciones de nieve en la cordillera o lluvias). Los principales aportes a esta cuenca son los excedentes de los ríos cuyanos, que en años como el actual, una vez que se llenaron los embalses en la cuenca superior, derraman los excesos hasta el Desaguadero. Normalmente esto ocurre a fines del invierno ya que a esta altura los embalses no tienen más capacidad de almacenamiento y no se usa agua para riego (en Cuyo) hasta la primavera. En los meses de riego ya el excedente disminuye por el aumento del consumo y el aumento de la evaporación y terminan de escurrir sobre fines de primavera.

Esta agua va escurriendo y llenando humedales (Lagunas de Guanacache, etc.) y escurriendo hacia el sur por el límite de Mendoza y San Luis hasta entrar a La Pampa y allí se junta con las aguas del río Atuel, que es de activación similar a lo descripto para el Desaguadero. Estos dos ríos se unen formando el Salado luego de pasar bañados y lagunas donde su agua se va salinizando. Así continúa transformándose en el río Salado y luego en el río Chadileuvú y finalmente entra en otro sector de lagunas (las principales son la Dulce, la Urrulauquen y la Amarga) y pasa por los bajos del Curacó o de Alonso donde se carga de sales, desde allí tiene un curso bastante definido hasta desembocar en el río Colorado. En el caso de llegar a descargar lo haría con una gran carga salina que haría inviable su uso para riego y difícil de potabilizar para consumo humano en la cuenca baja (parte de la Provincia de Río Negro y Provincia de Buenos Aires).

El primer evento de estas características fue en la década del 80 y en ese momento se creó una comisión integrada por las tres Provincias (Buenos Aires, La Pampa y Río Negro y coordinada por el COIRCO), ratificada por las legislaturas provinciales, para realizar obras de regulación con el objetivo de evitar la salinización del río Colorado y los daños por inundaciones en La Pampa. En ese momento se determinaron áreas de sacrificio (bañados y lagunas) donde acumular el agua que luego en el verano se secaban por la evaporación. Entre otras obras se realizó un terraplén de cierre del río Curacó al finalizar los bañados de Alonso (se llamó el “tapón de Alonso”) para frenar el agua y desviarla a la laguna La Amarga. Este tapón fue roto por decisión unilateral de La Pampa en el año 2007 con el argumento de abastecer de bebida al ganado de establecimientos ubicados entre este punto y la desembocadura en el Colorado. Luego de intensas reuniones se logró llegar a un acuerdo de cerrar dicho tapón colocando tres caños con compuertas para regular el caudal y no afectar la calidad del agua del río Colorado. Desde esa fecha no volvió a haber problemas porque se mantuvo esta regulación y porque fueron años hidrológicos muy secos por lo que los caudales fueron muy pobres y no llegó agua a estos lugares.

SITUACIÓN ACTUAL

image1En la reunión del Comité Ejecutivo del COIRCO (28/07/16) el representante de la Provincia de La Pampa comunicó que por decisión del Gobernador de dicha Provincia el “tapón de Alonso” se había vuelto a abrir permitiendo que las aguas lleguen al río Colorado, para evitar que el caudal que entra a La Pampa desde el río Desaguadero y el Atuel causen daños a los pobladores de dicha provincia. Esto, en el momento que el agua llegue a este punto (se estima que podría ser en un mes, aunque es difícil de precisar por el desconocimiento de los caudales y lo seco y sucio que se encuentran los cauces y lagunas secas que debe atravesar) causaría un daño gravísimo para el consumo humano de las poblaciones bonaerenses de Pedro Luro, Hilario Asacsubi, Juan A. Pradere, Villalonga y Stroeder y a la localidad rionegrina de Río Colorado, como así también a las áreas de riego de Río Negro y Buenos Aires (en donde se riegan más de 160.000 hectáreas) por la salinización de las aguas del río Colorado provocada por el aporte de agua salina del río Curacó. Este año es particularmente bueno desde el punto de vista hidrológico y por ellos los volúmenes de agua que están entrando a La Pampa son importantes.

La explicación de la decisión unilateral de La Pampa de realizar esta acción la enmarcan en que los ríos Desaguadero y Atuel deben ser regulados (es decir hay que formar los Comité de Cuencas Interprovinciales que hoy no existen para estos ríos) para evitar que lleguen los caudales que causen daño a La Pampa y a las provincias de Río Negro y Buenos Aires. Este criterio es compartido por nuestra provincia pero igualmente consideramos necesario mantener obras de regulación porque en los años hidrológicos ricos no alcanzaría solo con el manejo de la cuenca ya que son excepcionales en cuanto a volúmenes de agua.

El daño que causaría a nuestra Provincia el aporte del río Curacó al Colorado es difícil de cuantificar hasta no saber los caudales y niveles de salinidad del aporte, pero si podemos asegurar que con las condiciones actuales de la salinidad del río Colorado (algo más elevada que lo normal por una serie de años críticos de caudales) se tornaría inviable para el riego y con muchas restricciones para potabilizar. Hay que tener en cuenta que ya hay cultivos de cebolla sembrados, que aporta la mayor proporción del producto bruto agropecuario de la región ($ 935.516.586 en el ciclo 2014/15 según encuesta UNS-CORFO) y es la mayor demandante de mano de obra. Además condiciona los cultivos como trigo, maíz y girasol y explotaciones de cultivo bajo cubierta, tambos y pasturas para ganadería.

El tema de mayor impacto sería el riesgo de deteriorar la calidad del agua para consumo humano para más de 40.000 habitantes en los partidos de Villarino y Patagones y otros 30.000 en la provincia de Río Negro. Además generaría cierta desconfianza para la garantía de calidad del agua a proveer para el acueducto a Bahía Blanca, por la falta de seguridad jurídica en el manejo de la cuenca del río Colorado.

No hay margen para este problema, el tapón debe ser cerrado y en caso de regular el caudal solo se debe permitir un caudal que no llegue al río Colorado, ya que con un aporte mínimo sería suficiente para dejar sin producción a toda una zona que hoy es de las de mayor superficie bajo

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