EDITORIAL La crisis clama por el trasvase

 In Prensa

img0141uvc

LA CRISIS hídrica que presenta en la actualidad la cuenca del río Colorado prácticamente no tiene antecedentes en las últimas décadas. Apenas algún registro a fines de los años 60, aunque rápidamente se revirtió la tendencia con la llegada de un año rico en nevadas.

LO QUE sucede desde el período 2007/08, sin embargo, ha marcado una realidad totalmente distante de aquella, pues desde ese momento, cuando se tildó de magro al ciclo, se han ido sumando, sin solución de continuidad, otros años similares.

Y LLEGAMOS así a este 2013/14, en el cual se habían puesto de manifiesto las esperanzas de un cambio, después de seis años secos o casi extra secos, aunque la tendencia, en lugar de revertirse, se acentuó aún más.

CON UN agravante que no se había dado en ocasiones anteriores. ¿Por qué? Porque cuando los pronósticos de la Secretaría de Recursos Hídricos de la Nación marcaban un escurrimiento pobre, aunque parecido o hasta, incluso, un poco mejor que el 2012/13, abruptamente, se desplomó el nivel de los caudales que escurrían desde las nacientes.

AL PUNTO tal que, en función de lo que se está erogando desde las compuertas del dique Casa de Piedra, para atender las necesidades de áreas aguas abajo de esa presa, en pleno proceso productivo, y lo que ingresaba, se inició un brusco descenso del nivel del lago, consumiéndose reservas que se pensaban mantener para el ciclo venidero.

ES IMPOSIBLE imaginar qué ocurrirá en el futuro. Sí se puede decir que se acentuará la crisis hídrica, de no revertirse el comportamiento del clima, que viene dejando muy poca nieve en la alta y media cordillera, donde nacen el Grande y Barrancas, afluentes principales del Colorado.

CLARO QUE mientras aquí se habla de escasez, hacia el sur, el río Negro conduce caudales por demás importantes que bien podrían traspasarse, en parte, a esta cuenca necesitada, si pudiese desarrollar el viejo proyecto de trasvasar aguas de un cauce a otro.

¿QUE MEDIA para ello? En primer lugar, que se determinen qué caudales del Negro corresponden a las provincias ribereñas (Neuquén, Río Negro y Buenos Aires), que se elabore luego un proyecto de enlace, que se busque financiación y que se realice la obra. Nada sencillo, por cierto.

Y QUE tome conciencia de que los ríos deben ser parte de un sentido federal que que, hoy por hoy no existe en esta materia, que el recurso debe ser compartido y que de nada vale desperdiciar un recurso cada vez más escaso cuando en zonas próximas existe una gran necesidad.

CON EL agravante de que ese recurso es, nada más ni nada menos, que el agua, vital para la continuidad productiva de zonas activas, el desarrollo de otras potencialmente explotables y cubrir las necesidades básicas del consumo humano.

Fuente: “Diario La Nueva Provincia”

Print Friendly, PDF & Email

Start typing and press Enter to search