ESFUERZO PARA MANTENER LAS RESERVAS EN CASA DE PIEDRA

 In Prensa
Todos los sectores coordinan para que el venidero período productivo se inicie con el mismo volumen con que comenzó este. Clave: las lluvias de septiembre.
 
Por David Roldan

 

Tratar de llegar al final del ciclo productivo en marcha con las mismas reservas que existían al comienzo aparece como el objetivo central de todas las estrategias que se vienen estableciendo, frente a la presencia de otro año de muy pocos recursos hídricos.

     
Esto lo admitió el gerente técnico del Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (Coirco), donde se han centralizado todas las acciones, de las que participan también no sólo las provincias vinculadas con la cuenca, sino los representantes de las distintas áreas de desarrollo.
     
El ingeniero Fernando Andrés reconoció que se tenía la sospecha de estar frente a otro ciclo muy seco, situación que fue ratificada por el pronóstico de escurrimientos elaborado por la subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación.
     
Así es que para el período octubre de 2013 a marzo del año próximo (período con mayor incidencia de la fusión nívea), se prevé un derrame de 1.830 hectómetros cúbicos, lo que equivale a un caudal medio de 116 metros cúbicos por segundo.
     
Este volumen representa un 56 por ciento de la media de los registros históricos para ese lapso.
     
La crisis hídrica del río Colorado presenta pocos antecedentes en las últimas décadas.
     
La más parecida fue la que se dio entre el período 1967/68 y 1971/72, cuando se acumuló un déficit de derrame de 8.109 hectímetros cúbicos.
     
Sin embargo, lo que viene ocurriendo en los últimos años tiene ribetes mucho más preocupantes.
     
Este ciclo magro se inició en 2007/08 y se extendió sin pausas, al punto que para el ciclo 2012/13 se contabilizaba un déficit de 7.091 hectómetros cúbicos, que se incrementarían a 9.257 hectómetros cúbicos si se agrega lo que puede ocurrir en el período actual.
     
“Es cierto que aquella crisis fue muy importante y que no estaba Casa de Piedra, pero también debemos admitir que las áreas productivas eran mucho menores”, aseguró el ingeniero Andrés.
     
Y acotó que en esta ocasión, si no hubiese existido ese embalse, las condiciones hubieran sido peores que en la década del 60.
     
En lo que va de este siglo, el último escurrimiento importante se produjo en el período 2006/07 y fue de 6.851 hectómetros cúbicos.
     
A partir de ese momento, todos los ciclos estuvieron por debajo del derrame medio, que es de 4.666 hectómetros cúbicos, considerándose a los últimos cuatro, incluido el presente, en una categoría próxima a extra-seco.
     
Esto llevó a que el nivel del lago Casa de Piedra, que en 2010 llegó a su pico máximo de 280 metros sobre el nivel del mar, fuera descendiendo paulatinamente, hasta llegar, el 22 de abril pasado, cuando se cortó el ciclo productivo, a 271,72 metros sobre el nivel del mar, lo que significa una pérdida de altura de más de ocho metros.
     
Este panorama adverso se pudo enfrentar merced a un trabajo coordinado entre el Comité Interjurisdiccional del Río Colorado y los demás sectores involucrados en la cuenca.
     
El primer paso fue la reducción a 15 metros cúbicos por segundo del escurrimiento desde el dique en el período de menores necesidades de agua, lo que posibilitó una importante recuperación de las reservas, del orden de los 270 hectómetros cúbicos, que sirvieron para iniciar el ciclo y mantener las necesidades hasta tanto comenzara la fusión de la nieve.
Cuota de alivio con registros de 100 milímetros
     
Las intensas precipitaciones de septiembre, particularmente en el valle bonaerense del Colorado, trajeron consigo una importante cuota de alivio a la situación.
     
¿Por qué? Porque registros de alrededor de 100 milímetros o más, contribuyeron al lavado de suelos, de las sales acumuladas, y posibilitaron reducir las erogaciones desde el dique.
     
A tal punto que en octubre llegaron a liberarse apenas 47 metros cúbicos por segundo, un hecho prácticamente inédito en los últimos 20 años.
     
“Esto sólo se pudo conseguir merced al apoyo político de las cinco provincias ribereñas y a una programación permanente, de manera de guardar las reservas para los momentos en que más se llegaran a necesitar”, comentó el ingeniero Andrés.
     
“Hoy no es que estemos mejor porque hay más nieve en las nacientes, sino por los operativos realizados con la colaboración de productores y operadores de agua”, acotó.
     
–Ingeniero Andrés, en función del panorama actual y la incertidumbre sobre el futuro, ¿se puede suponer una erogación inferior a 15 metros cúbicos por segundo en el próximo receso de riego?
     
–No, porque hay que atender las necesidades de abastecimiento de agua a las poblaciones y mantener un caudal ecológico.

Ajustes conforme a las necesidades coyunturales
     
El ingeniero Marcos Aragón, gerente técnico de Corfo Río Colorado, coincidió con el ingeniero Andrés en reconocer el trabajo conjunto que se ha venido haciendo, de manera de tratar de ahorrar al máximo los caudales que existen detrás de la presa de Casa de Piedra.
     
Lo propio hizo el administrador general de este organismo, ingeniero León Somenson.
     
“En la práctica, los ajustes se van haciendo día a día y conforme a las necesidades que se estén dando”, dijeron.
     
El contacto entre la gente de Coirco y la de Corfo, que comprende el mayor área bajo riego de la cuenca, es permanente. Como todos los años, se hizo un programa de erogaciones, pero no quedó fijo, sino que se fue modificando en función de la influencia que ha tenido el tiempo.
     
Prueba de ello, como señalábamos, fueron aquellas lluvias intensas, que permitieron reducir el agua que se desprendía desde las compuertas del dique.
     
“Esto nos permitió recuperar unos 150 hectómetros cúbicos en poco tiempo”, aseguró el ingeniero Aragón.
     
Igualmente se mantuvieron las restricciones en las entregas, que serán mayores en otoño y primavera, y menores en el verano que está próximo a comenzar, que es cuando existe una mayor demanda por parte de los cultivos principales, entre ellos la cebolla.
     
En consecuencia, se supone que en este ciclo la disponibilidad de agua para riego puede llegar a ser un 25 por ciento menor que lo que podía ocurrir en un año normal.
     
En definitiva, y gracias al aporte de las precipitaciones y el ahorro conseguido, la intención es que se pueda terminar el ciclo actual con las mismas reservas que se comenzó, que son mínimas, pero dan la posibilidad de empezar una nueva campaña de riego, esperando que mejore la cantidad de nieve en el próximo invierno.
     
“Nada habría logrado si no hubiera existido una toma de conciencia por parte de los regantes”, admitió Somenson, a lo que el ingeniero Aragón acotó que “se aprendió rápidamente la lección que nos dejó la crisis hídrica que viene desde hace unos años”.
     
Un ejemplo de esto fue la decisión de los productores de no aumentar el área ocupada por cebolla, principal demandante de agua en el valle bonaerense, respondiendo a una sugerencia de Corfo.
     
Más allá de la atención que se pone en lo que viene sucediendo en la cuenca, la mirada está puesta en lo que pueda ocurrir en el próximo invierno. La esperanza apunta a que se pueda cortar esta racha adversa, aunque, hoy por hoy, no existen pronósticos claros.
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