“HOY EXISTE MUCHO TRABAJO PARA UN ALAMBRADOR”

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Cuando para quienes no están en la actividad se sospechaba que el oficio de alambrador estaba desapareciendo, ocurre todo lo contrario. Cada día crece más.

Esto lo aseguró Daniel Gilardi quien, junto con Vicente Andradra terminan de dictar un interesante curso sobre esta actividad en el Centro de Capacitación de Corfo, organizado en forma conjunta con el área de Desarrollo de la Corporación,  la Intendencia de Riego de Pedro Luro y el Consorcio Hidráulico.

Gilardi puntualizó que el encuentro tuvo muy buenos resultados.

Por un lado, porque acompañaron las condiciones climáticas y, por otro, porque tuvieron, junto a ellos, un grupo muy receptivo de lo que ellos fueron a mostrar.

Admitió Gilardi que en determinadas regiones el oficio de alambrador se fue transmitiendo de generación en generación.

“Están, ahora, quienes pensaron en desarrollar esta profesión, dedicándose plenamente”, dijo.

–Gilardi, ¿se puede vivir de alambrador, hay trabajo suficiente?

–Existe mucha actividad como consecuencia de que está creciendo la ganadería. Por lo tanto, hay más demanda para armar potreros, por ejemplo. Los buenos alambradores están con mucho trabajo.

–Además, en la región, se sumaron los efectos de los incendios que destruyeron kilómetros de alambrados…

–Es así. Tal vez existan varios meses de demora para dar una respuesta a quienes pretenden un buen trabajo de un alambrador.

–De manera que es un oficio que se recupera…

–Afortunadamente sí. Y si el profesional lo mantiene como algo constante, le va a ir rindiendo sus frutos.

   –¿Cuáles son las claves para ser un buen alambrador?

–Primero, tratar de reforzar los conocimientos. Hay que conocer en detalle por qué funciona cada uno de los elementos del sistema y hacer los trabajos con prolijidad, que es lo que va a pedir el cliente.

   –Si uno quiere hacer un alambrado en el campo, por ejemplo,  ¿cada cuánto debe colocar un poste?

–Primero hay que establecer qué actividad productiva se va a cumplir en el lugar. Una cosa es pensar en la cría; otra es tener hacienda índica en el norte del país y una muy diferente tener lanares en la Patagonia o un coto de caza.

A juicio de Gilardi lo habitual es trabajar en línea con postes cada diez metros, ubicar siete hilos, (cinco lisos y dos con púas) y cinco varillas por tramo.

–¿Dónde debe colocarse el alambre de púa?

–Una hilera en la parte superior y otra en la segunda, comenzando desde abajo, para los animales más pequeños.

El animal tiene sus costumbres. En el alambrado eléctrico el principio de funcionamiento es que recordará la patada que le dio la electricidad. Pero también se da cuenta si hay una varilla mal puesta.

–¿Si hay ovejas es distinto?

–Se colocarán siete hilos con distancias menores en la parte inferior y mayores hacia arriba. Tal vez en lugar de usar un alambre 17/15 de alta resistencia, utilicemos un 16/14 de mediana resistencia.

–¿Y habrá que colocar púas?

–Lleva, pero depende de la zona. Con el alambrado eléctrico el lanar es difícil de manejar, porque no nota la corriente por la lana. Hay que hacerla hociquear. No es tonta, se da cuenta.

–¿A qué profundidad debe colocarse un poste?

–Lo habitual es entre 80 centímetros y un metro. Todo depende de la característica del suelo. Si es pedregoso, tal vez a menos. En la zona serrana, a veces se lo rellena con cemento rápido. Aquí tal vez venga muy bien el metálico.

–¿Todavía queda quebracho para hacer postes?

–El tema es cada vez más complejo y la variable más fuerte es cómo incide en los precios. Existen dos o tres problemas. El más importante es que no siempre se consiguen fácilmente.

–Imaginamos que el quebracho colorado es la mejor materia prima…

–Si, claro. Es mucho más fuerte. Es más pesado, pero dura mucho más. Igualmente no olvidemos que hay leyes que obligan a un uso menor por la deforestación. Hay que tener en cuenta que en los últimos 70 años desapareció el 60 por ciento del bosque nativo.

–¿Cuando se entierra un poste, hay que revestirlo en brea?

–En madera no siempre se acostumbra, pero si es blanda sí, porque si no se pudre más fácilmente. Si usamos acero, hay que pasarle pintura asfáltica o brea, lo mismo que darle una sopleteada a las varillas.

–¿Cuánto dura un poste de quebracho bueno y uno de eucaliptus?

–El poste de quebracho necesitó 50 o 60 años para generarse y durará 50 o 60 años. El eucaliptus necesitó 15 años y, por la misma relación, en 15 o 20 años se habrá de deteriorar.

–¿Los postes de acero son hoy la novedad?

–En los países más desarrollados, como Australia, Estados Unidos y Nueva Zelandia, donde falta madera, ha crecido mucho el uso de alambrados de acero.

   –¿Cómo es el sistema?

–Todo el sistema es metálico. Desde el poste, el esquinero, el intermedio y las varillas. La ventaja es que se coloca como un mecano. Viene completo de fábrica y el uso es fácil.

Por otro lado, dijo Gilardi, es más liviano, reduce hasta un tercio el peso del material y hasta resulta más económico.

Existe experiencia de alambrado metálico colocado hace 40 años en el norte de Santa Fe o en Chaco y aún se mantiene en pie.

   –¿Sobrevive más a los incendios?

–Todo dependerá de la velocidad del viento y de las kilocalorías que puedan permanecer o no debajo del alambrado. En el caso de la madera, esta misma termina dándole alimento al fuego. No ocurre lo mismo con el metálico. De última, habrá que reponer algún tramo de alambre.

   –¿Los postes tienen el mismo diámetro que los de quebracho?

–Son similares con un espesor del material de 4 milímetros, lo que los hace resistentes y durables en el tiempo. Cuando se fue recuperando el ramal Belgrano del ferrocarril se llegaron a colocar mil metros de alambrado por día.

–Y en el campo, ¿cuánto se puede hacer por día?

–Lo normal es que un kilómetro se pueda hacer en una semana, con un equipo de tres o cuatro personas.

   –¿Cuál es el costo de un metro de alambrado hoy?

–Alrededor de 100 pesos, con mano de obra incluida.

–¿Y cuánto representa la mano de obra?

–Cada vez tiene más incidencia. Estimativamente es un 50 por ciento del costo total.

–De manera que hay trabajo para los alambradores…

–Trabajo hay y con la nueva tecnología resultará más sencilla la instalación.

 

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