La cuenca del Colorado está frente a un futuro incierto y preocupante

 In Prensa

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Por David Roldán / droldan@lanueva.com

La falta de caudales obliga a una anticipada reducción de las entregas desde Casa de Piedra, lo que repercute de manera directa en el valle bonaerense, donde ya se sintieron los efectos negativos de la crisis. 

Los días que restan, de aquí al comienzo de marzo serán, seguramente, los que mayor impacto negativo mostrarán en el valle bonaerense del río Colorado administrado por Corfo.

Es que la crisis hídrica que soporta la cuenca y que se extendió a su séptimo ciclo consecutivo –hecho sin precedentes en muchas décadas– ha llevado a consumir gran parte de las reservas que contenía el lago Casa de Piedra, en tanto prácticamente no queda mucho por utilizar.

Ello determinó una pérdida de altura del lago de casi doce metros en el lapso de los cuatro últimos ciclos, incluido el actual.

En las más de 110 mil hectáreas en producción del valle bonaerense es donde esta situación ha repercutido en mayor medida.

Precisamente en la reunión del consejo consultivo de Corfo del viernes último se analizó la situación, informándose a las partes de los pasos a seguir.

“De acuerdo con el pedido del Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (Coirco) se aceptó reducir en un 20 por ciento las erogaciones previstas hasta el momento del corte”, comentó el gerente técnico del organismo.

Esto determinó –según el ingeniero Marcos Aragón– que en las últimas horas se baje la salida de agua desde el dique a 60 metros cúbicos por segundo, en tanto que el próximo viernes la erogación se reducirá a 50 metros cúbicos por segundo, volumen que se mantendrá, precisamente, hasta el corte aludido.

“El panorama será complicado”, remarcó Aragón.

Puntualizó que si ya se nota en los canales la merma en el nivel, mucho más se advertirá cuando esa altura sea la mitad de las épocas de plena conducción.

En definitiva, la baja de las entregas que se iba a hacer en otoño se adelanta, existiendo la idea de cerrar las compuertas al mínimo del año pasado –15 metros cúbicos por segundo, según se estima– para el 18 de abril, días antes de lo ocurrido un año atrás.

La única alternativa favorable, según Aragón, sería que aparezca alguna lluvia importante en la zona, aunque los pronósticos son desfavorables en ese sentido.

El gerente técnico de Corfo comentó que la mitad de la cebolla que se produjo en unas 13.000 hectáreas llegó a su fin, quedando algún riego para lo que resta.

Lo propio ocurrió con el girasol y el maíz.

En cambio, las pasturas que no se regaron bien en verano sufrirán el impacto y se complicará el panorama para los riegos pre-siembras de las pasturas y los trigos que se hacían desde marzo.

“Hoy, tal vez, los productores no se den cuenta de la situación, pero lo advertirán en los próximos días”, dijo Aragón.

“Creemos que todo se complicará a partir de la semana que viene”, acotó.

Aseguró que la próxima campaña arrancará peor que la actual, que, de por sí fue complicada.

“La recomendación es que la gente vaya tomando decisiones muy sobre la marcha porque, en definitiva, no existen datos que puedan dar algún grado de seguridad sobre lo que puede ocurrir”, puntualizó.

Admitió que en este ciclo se dio una merma en los niveles productivos, pese a que aún no se puedan magnificar.

Acotó que existe la intención de realizar, a comienzos de marzo, una reunión con representantes de todos los organismos vinculados con la cuenca, particularmente de la región, para analizar la crisis y pensar qué se puede hacer en la próxima campaña.

“Habrá que plantear alternativas en función de un año muy crítico”, aseguró.

Primavera / verano

Las dos caras de un clima que llegó lleno de sorpresas

Lluvias intensas. Hacia fines de septiembre se produjeron en el valle bonaerense del Colorado, lluvias que superaron los 100 milímetros, permitiendo el lavado de suelos, la acumulación de humedad y el achique de las compuertas en Casa de Piedra, con lo que se acumularon interesantes reservas.

Calor insoportable. Con el comienzo del verano -inclusive antes- apareció una ola de calor sin precedentes, obligando a intensificar los riesgos en los cultivos.

Como en el 90. La cota 271,63 de Casa de Piedra del viernes no se daba desde el 30 de noviembre de 1990, en plena etapa de llenado del dique. Nunca más se perforaría este valor. Hasta ahora…

Del ingeniero Fernando Andrés

No se bajará a 271 metros

El nivel de 271 metros sobre el nivel del mar será el mínimo con el que cerrará el presente ciclo el lago Casa de Piedra.

Esto lo aseguró el ingeniero Fernando Andrés, gerente técnico del Coirco.

“Hoy, por el viernes último, el lago tiene un nivel de 271,63 metros sobre el nivel del mar, lo que significa 1 metro 30 menos que el año pasado a la misma fecha”, significó.

Es más, ya ha caído algunos centímetros respecto del 22 de abril de 2013, cuando comenzó la recuperación de caudales detrás del dique.

“El embalse no puede bajar de 271 metros”, advirtió el ingeniero Andrés.

De ahí, el pedido hecho a la gente de Corfo para que elabore una propuesta de descargas escalonadas, según se informa por separado.

En tanto, las reducciones han venido siendo permanentes: de 115 a 110, el 20 de enero; de 110 a 95, el 3 de febrero; de 95 a 80, el 7 de febrero; de 80 a 76, el 10 y de 72 a 60, el viernes último.

Admitió Andrés que los derrames distaron de lo pronosticado por la secretaría de Recursos Hídricos.

Y también remarcó que desde mediados de diciembre se inició una rápida desaceleración, al punto tal que las mayores erogaciones desde el dique y el menor ingreso al lago, llevaron a que perdiera alrededor de un metro y medio de altura en el mes de enero, tendencia que aún continúa.

“Si viene un año bueno, puede haber una rápida recuperación; de lo contrario, el panorama será por demás preocupante”, resumió el ingeniero Andrés.

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