Segunda obra de regulación en la cuenca del río Colorado

 In Prensa

¿POR QUE RAZONES PREOCUPA HOY PORTEZUELO DEL VIENTO?

El dique Portezuelo del Viento, a construirse en la provincia de Mendoza, constituye la segunda obra de regulación del río Colorado prevista en el Acuerdo del Colorado rubricado, décadas atrás, por las provincias ribereñas, es decir, Mendoza, La Pampa, Neuquén, Río Negro y Buenos Aires.

Su rol será trascendente en dos aspectos centrales.

Por un lado, contribuirá al manejo de los caudales de una de las principales cuencas hídricas de la Patagonia.

Por otro, sumará aportes en materia energética al sistema interconectado nacional.

El rol regulador de Portezuelo del Viento será importante, pues acompañará a Casa de Piedra, complejo ubicado sobre la cuenca media y que se terminó a fines de la década del 80.

En el inicio de los años 90 fue cuando comenzaron a embalsarse los primeros caudales, formándose un lago de unas 35 mil hectáreas que pasó a ser el gran reservorio, regulando las crecientes y bajantes naturales que se producen en la cuenca, en función de las nevadas invernales en las nacientes.

Nadie puede dudar, hoy por hoy, que ese objetivo fundamental se cumplió. Lo sucedido a partir de 2010, cuando se inició una de las crisis hídrica de mayor magnitud desde que se llevan registros en el Colorado fue un claro ejemplo.

Porque cierto es que, de no haber existido esa presa, muchísimas hubiesen sido las dificultades que habrían tenido que enfrentar las zonas productivas situadas aguas abajo, en especial, la mayor, el valle bonaerense administrado por Corfo, como consecuencia de la carencia de volúmenes en los momentos más necesarios.

No podríamos decir que no existieron determinadas restricciones, pero sí que la coyuntura pudo superarse merced a la permanente interrelación que existió entre el Coirco y las áreas bajo riego y la toma de conciencia de la situación, por parte de los productores, así como la necesidad de modificar conductas en materia de producción y uso del agua.

¿Por qué será importante Portezuelo del Viento?

Porque, como decíamos al comienzo, sumará más regulación, fundamentalmente cuando los caudales abunden, evitando que terminen en el mar, desaprovechados, en tiempos en los que el clima parece que tiende a ser más seco.

Pero hoy Portezuelo del Viento preocupa. ¿Por qué?

Porque aún no se han definido, al menos, dos aspectos trascendentes.

Por un lado, porque falta la presentación, por Mendoza, del estudio de impacto ambiental de la obra en las cuencas media y baja del río.

Por otro, porque resulta imprescindible adjudicar al Coirco el manejo de los caudales, no solo en el momento en que empiece el llenado de la represa sino, también, en los tiempos posteriores.

De esto están impuestos la subsecretaría de Recursos Hídricos y el ministro del Interior, Florencio Randazzo, a quien se informó de la problemática en un reciente mensaje.

Ambos aspectos tienen que tener una respuesta, antes de que se apruebe el presupuesto nacional que incluye el proyecto sobre el río Grande.

Si Casa de Piedra cumplió favorablemente con su rol de regulador ha sido, sencillamente, porque el Coirco actuó con un criterio responsable en todos estos años.

El ejemplo debe tenerse en cuenta, sí o sí, para esta segunda obra. No vaya a ser que, como ocurrió con el Atuel, Mendoza se apropie del Colorado, maneje los caudales a su antojo y la cuenca, aguas abajo, termine perjudicada como está hoy el oeste pampeano, que muestra sólo una huella donde ayer hubo un río…

Aspectos del proyecto

Un paredón en el río Grande El río Grande representa el principal afluente que tiene el río Colorado.

Nace en el sudoeste de la provincia de Mendoza, cerca del límite con Chile,en plena Cordillera de los Andes, y recoge el agua de varios afluentes a lo largo de sus 127 kilómetros de recorrido.

De su confluencia con el río Barrancas, cerca de esta población neuquina, se forma el río Colorado, límite entre Mendoza y Neuquén, primero, y entre La Pampa y Río Negro, para terminar cruzando el sur de Buenos Aires y desaguar en el mar.

Portezuelo del Viento se hará cerrando el río Grande con una pantalla de hormigón de 151 metros de altura y 510 metros de largo y con un vertedero diseñado para una crecida que se da cada diez mil años, de 1.600 metros cúbicos por segundo.

La central hidroeléctrica, ubicada al pie de la presa, estará equipada con tres turbinas que permitirán producir 210 megavatios, contra 60 megavatios que hoy puede generar Casa de Piedra.

El lago que se formará detrás de la represa tendrá una superficie próxima a las 5.000 hectáreas, pudiendo retener unos 2.070 hectómetros cúbicos contra unos 3.500 de Casa de Piedra.

El embalse podrá ser utilizado para turismo en épocas de verano. La altura y latitud lo ubica en una zona fría, poco apta para las actividades acuática.

David Roldán/La Nueva.

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