SOSTENIDO AVANCE DE LA HORTICULTURA

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    Más allá de la cebolla, principal cultivo desde hace muchos años, en el valle bonaerense del río Colorado se viene produciendo una evolución de la actividad hortícola.

Evolución que se evidencia en el incremento paulatino y sostenido de las hectáreas que se dedican ocupan, lo que significa un aporte a la demanda de mano de obra y, por supuesto, a la economía de la región.

Año tras año se advierte cómo se suman nuevos invernaderos debajo de los cuales se producen distintas variedades que abastecen a los mercados próximos.

Madera en su estructura principal y revestimiento de un nylon especial constituyen el basamento fundamental.

Las dimensiones, en general, suelen ser de 30 metros de frente por unos 150 metros de largo.

Se consigue, así, la protección de las inclemencias del medio ambiente y una temperatura pareja, lo que favorece el desarrollo de la planta.

Tomate, pimiento y berenjena, constituyen las especies que suelen ocupar los espacios interiores y en determinados momentos se aprovechan los espacios entre líneas para la producción de verduras de hoja.

La siembra suelen sembrarse entre fines de julio y mediados de agosto, con plantines que llegan desde la zona de La Plata y que posibilitan resultados más favorables.

Para el 20 de octubre comienza la cosecha de tomate, en tanto que en noviembre ocurre lo mismo con el morrón y la berenjena.

En el caso del tomate, la planta produce en forma permanente, dando entre seis y siete kilos de la variedad común (suele llamarse platense o redondo) y algo menos de cherry.

Todo el trabajo se realiza dentro del invernáculo.

Desde la preparación de la tierra, la siembra hasta la quita de malezas.

El riego, por supuesto, es por goteo y a través de este sistema, además del agua, se abastece a la planta de la fertilización correspondiente.

El goteo demanda menos riegos y, por ende, un cuidado en el uso del recurso hídrico que, cada vez es más escaso.

No hay dudas de que el clima exterior tiene su influencia, obligando, en los períodos más agresivos, en materia de frío a reforzar el nylon para que las bajas temperaturas no terminen afectando a las plantas.

El calor también suele perjudicar si es muy intenso.

En esta temporada la proliferación de temperaturas cercanas a los 40 grados de manera contínua, obligaron a abrir las “puertas” extremas para la circulación de aire, aunque igualmente terminaron perjudicando, en especial al morrón.

Hoy la zona está en condiciones de aportar muchísimos productos más, desde papa, zapallo, zanahoria, acelga, achicoria, albahaca, brócoli, coliflor, repollo, lechuga, pepino, perejil, apio, rabanitos, remolacha, entre otros.

Todas estas variedades tienen con destino principal el mercado de Bahía Blanca, en menor medida la zona sur de la provincia y también el área de riego del valle bonaerense y las localidades próximas.

Esta producción ofrece, al mismo tiempo, una importante demanda de mano de obra a lo largo de todo el año, desde el momento de preparación, siembra, seguimiento de la producción, cosecha, embalado y carga para el transporte a otros destinos, significando un interesante aporte a la economía.

Se estima que, hoy por hoy, existen cerca de 20 hectáreas de invernáculos y muchas más a cielo abierto con especies hortícolas.

Todo esto no hace más que demostrar las cualidades que tiene el valle bonaerense para producciones alternativas a la cebolla, existiendo la esperanza de que se intensifique la actividad en los tiempos por venir.

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