TAPON DE ALONSO: QUE EL FRENO DEL AGUA NO OLVIDE LOS OBJETIVOS

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DAVID ROLDAN/La Nueva.

 

La retracción en el avance de las aguas del Salado/Chadileuvú, en territorio pampeano, hace sospechar que se ha puesto un freno para una eventual reunión de los gobernadores y el Estado nacional, para encaminar el futuro del manejo de los cursos de agua involucrados en la crisis desatada por el denominado “Tapón de Alonso”.

Esto es lo que queda en evidencia tras el anuncio, para el jueves de esta semana, de la reunión mensual del comité ejecutivo del Coirco en nuestra ciudad.

Es que, precisamente, para los últimos días de septiembre (o primeros de octubre) se esperaba el encuentro de los mandatarios de las cinco provincias ribereñas del río Colorado, con la idea de analizar el conflicto creado por la reapertura del tapón por parte del gobierno que encabeza Carlos Verna.

Por lo pronto, en ningún momento el ministerio del Interior, que debería ser el estamento convocante, ha hecho anuncio alguno en tal sentido.

“Hay que ver hasta qué punto en Bahía Blanca se podrá avanzar en este tema que reviste mucha importancia”, aseguró un allegado a una de las partes en problema.

Viene bien recordar que en ese ámbito (el Coirco) La Pampa anunció, sorpresivamente, la apertura del tapón, creando un obstáculo para la posibilidad de negociar el eventual freno de las aguas del Curacó hacia el Colorado, incrementando los riesgos para la gente y la producción por el alto tenor salino que se agregaría a este último curso de agua.

La reciente historia cuenta que, frente a esa decisión unilateral que no cambió, pese a los pedidos, llegaron, sucesivamente, las presentaciones de Buenos Aires y Río Negro ante la Suprema Corte de Justicia, para que intime a La Pampa a cerrar el tapón.

Y el silencio posterior, en esta provincia, frente a la judicialización del conflicto.

Hasta que el propio gobernador Carlos Verna aseguró, en la apertura del Parlamento Patagónico, que, a su criterio, el Coirco debería ser el lugar donde tendría que debatirse la cuestión.

En medio de todo esto, surgieron mensajes de uno y otro lado.

La Pampa, reclamando el apoyo de Buenos Aires, fundamentalmente, y de Río Negro, para avanzar en la creación de comités que contemplen las cuencas del Desaguadero y del Atuel; y Buenos Aires y Río Negro, desde distintos ámbitos, reclamando el inmediato cierre del tapón, para luego, seguir conversando.

Mientras los altos estamentos judiciales se han tomado su debido tiempo para decidir si aceptan, o no, hacerse cargo de la intimación a La Pampa pedida por Buenos Aires y Río Negro, la realidad hídrica muestra otro panorama.

Tal cual lo advirtió la gente de Corfo, en un reciente sobrevuelo, el agua ya no avanza con el mismo volumen ni con el mismo ímpetu en territorio pampeano.

Ni siquiera se ha adueñado de la laguna Urre Lauquen, paso previo en su camino a Puelches y, de aquí, a la zona del tapón.

(El río Colorado, en cercanías a Pedro Luro)

Ello, claro está, debido a que en La Pampa ingresan menos caudales desde Mendoza -donde comenzó la etapa de riego- y, también desde el norte, por el Desaguadero.

Pese a no repetirse la asamblea popular de Pedro Luro, anunciada como una posibilidad, desde el valle bonaerense se insistió con pedidos en procura de evitar, definitivamente, los riesgos.

En su visita de la semana pasada a esa población, la gobernadora María Eugenia Vidal se llevó dos mensajes, uno de Corfo Río Colorado y el restante del Consorcio Hidráulico, para que interceda ante su par pampeano, de manera que éste deponga su actitud y ordene el cierre el tapón de Alonso.

De la mandataria se tuvo, como rápida respuesta ante el periodismo, que no descartaba la posibilidad de llegar a un acuerdo, por aquel tapón, en un ámbito de negociación como el Coirco.

El problema es que en este organismo se requiere del encuentro de los cinco gobernadores de la cuenca y del ministro del Interior, tras nueve años que no se ven los rostros todos juntos.

La duda es si este aparente freno en el avance de las aguas también habrá puesto un freno a una decisión contundente entorno del cierre del tapón de Alonso.

Como, también, en la creación de los comités de cuenca del Desaguadero y del Atuel para estudiar y controlar los peligros que eventuales derrames pueden originar.

Tal vez, la reunión del jueves sea un paso previo (y sirva de presión) para que los mandatarios se reúnan.

Lo que no debe dejarse de lado es todo tipo de gestión para que se llegue a soluciones consensuadas y luego, lógicamente, se cumpla con lo pactado.

Porque quizás este año las aguas del Curacó no lleguen al Colorado y los daños por la salinización de este último no se produzcan.

No obstante, ¿quien asegura que el año que viene tanto el Desaguadero como el Atuel recreen sus escurrimientos, encontrando ahora los bañados y los acuíferos más cubiertos, y el Salado/Curacó avance decididamente hacia el sur de La Pampa?

Convengamos que esta es una posibilidad cierta, como también lo serán los riesgos.

Lo peor es si, para ese entonces, el tapón de Alonso todavía sigue abierto..

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