UNA NEVADA PARA ENFRENTAR LA CRISIS

 In Prensa


DAVID ROLDAN droldan@lanueva.com

La primera nevada del año en la alta cuenca del río Grande, principal afluente del Colorado, adelantó una cuota de esperanza para el ciclo hidrológico que se iniciará tras el venidero invierno.

En especial, porque tuvo dos características muy particulares.

Por un lado, porque dejó un interesante manto blanco, traducido en 80 milímetros de nieve, lo que significa nada menos que el 20 % de lo que precipitó en el anterior período que, debemos reconocerlo, fue uno de los más pobres de la última década.

Por otro, porque el frío se adelantó, al punto tal que la primera nevada se produjo con el comienzo de este mes de mayo y en 2013 se dio sobre fines del mismo mes.

Pese a que recién se está frente a los primeros fríos, que no fueron los más extremos aún, resulta importante tener en cuenta que, por más que algún calor fusione esa nieve, habrá de quedar en el lago Casa de Piedra.

Y esto significa que pasará a engrosar las reservas que se vienen acumulando en el dique, a partir del momento en que se anticipó la veda en el riego aguas abajo, permitiéndose una erogación de apenas 15 metros cúbicos por segundo, caudal que contribuye a mantener el equilibrio ecológico en la cuenca.

Si bien por la estación de Buta Ranquil pasa un volumen sensiblemente menor de agua, con relación al año anterior, esa medida desde el Coirco ha llevado a que el nivel del lago ya haya sobrepasado los 272 metros –272,10 al martes último–, subiendo a razón de 2 centímetros por día. Viernes 9 de mayo de 2014

Print Friendly, PDF & Email

Start typing and press Enter to search

Abrir chat
Hola, 👋
¿En que podemos ayudarte?